Atravesábamos el parque de siempre, estaba
nublado pero no parecía que fuera a llover.
-¿Crees que a Demian le guste alguien?-
pregunte, mientras caminábamos rumbo al café.
-Claro- Valeria contesto segura.
-¿Cómo sabes?, ¿te platico algo Sebas?
-No, es en base a mis sospechas, creo que
se empieza con Lo y termina con la soltó una risita.
-¡Vale!, yo no le gusto.
-Ay Lola, como digas, pero todos se dan
cuenta, fíjate en cómo te trata.
-¿Igual que a ti?
-No creo, contigo no se la pasa peleando.
-Podría ser porque yo no lo ando
provocando.
-Buen punto- chasqueo los dedos –da igual, creo
que le gustas.
-¿Cómo sabes que no le gustas tú?
-Porque ando con su primo- se detuvo y yo
me detuve con ella –eso iría en contra del código de los primos.
-Lo acabas de inventar, eso es más falso
que el código de chicas.
-Espera… ¡el código de chicas no es real!-
grito, parecía que era una tragedia –he vivido engañada toda mi vida.
Reímos, algunas personas no evitaron
vernos, corrimos riendo a través del parque hasta llegar al café. Al entrar
estaba Demian, leyendo un libro, un enorme libro, tenia frente a él, lo que
parecía ser una taza de capuchino, al parecer lo acababan de servir, aun
desprendía humo. Nos dirigimos a él, no sin antes notar que Sebastián andaba
por ahí, Valeria se fue directamente a interrumpirlo, yo me senté frente a
Demian, quien no había notado ni siquiera mi presencia. Le arrebate el libro y
este se sorprendió.
-¡Lola!- parecía sorprendido –no me di
cuenta de tu presencia.
-Si no me dices no me doy cuenta…
-Hola primo- era Valeria, quien venía de la
mano con Sebastián.
-¿Primo?- Demian hizo una mueca.
-Claro, ya que Sebas es mi novio, tu eres
mi primo- esta sonreía, mientras tomaba del brazo a Sebastián.
-Mmm me da igual- Demian tomaba su libro.
-Que amargado eres, eso no es bonis-
¿bonis?, cuando pensaba que Valeria no podía caer más bajo.
-Alguien debe de dejar de juntarse con las
bochos- me burle.
-¡Obvi!- Demian seguía con el juego
–olviden eso, me sentí medio retrasado- este siguió con su libro.
De pronto Valeria le quito el libro y lo
cerró.
-¡Oye!- reclamaba Demian.
-Ash, será rápido, ¿se los digo yo o se los
dices tú?- Valeria preguntaba, mientras miraba tiernamente a Sebastián.
-Esperen, esperen… ¿no estarás…? Tu sabes…-
solté, como insinuando algo. Tal vez Valeria no me había contado todo y tuvo
relaciones con Sebastián después de todo.
-¡No!- Valeria me miraba con desconcierto
–soy open mind, no open legs-. Suspiro y por fin dijo: -¿mi amor les dices tú?
-Bueno lo que queríamos decirles- comenzó
Sebastián, este llevaba su uniforme de siempre, un delantal con el logo de “Esquina
del cielo” –que como mañana me graduó de la preparatoria y ustedes salen de
vacaciones el miércoles, Vale y yo pensamos en que el miércoles, podíamos ir al
“Infinity” a celebrar, tengo un amigo cadenero en ese antro, pasaríamos sin
problemas.
El “Infinity” es un antro muy popular,
muchos de nuestros compañeros hablan de cómo han entrado, otros solo fingen
haber estado ahí, para “encajar”, aunque me llamaba la atención, era una idea
disparatada.
-¿Entonces que dicen?- preguntaba Valeria.
Personalmente sabía la respuesta de Demian.
-Digo que si- contesto Demian. Los tres nos
quedamos atónitos, Demian siempre ha sido el más maduro y sensato de los tres.

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